AMIGA
Hoy no sé
si fue un día hermoso, bello, lleno de dicha y placer, goce y regocijo, o si
por el contrario fue triste, doloroso y porque no inesperadamente angustioso o
embarazoso.
Que debo
pensar de tu verso floreciente, de tu manantial de sed que se deja ver y te
descubre, tal y como eres: una bella mujer, que siente, desea, anhela y calla
porque teme y desconfía de verse sorprendida de sentir y desear como tal vez
nunca lo hallas sentido y deseado, al cabo de tantos años, mucho más madura,
pero sin dejar de ser a mi vista virgen por tu forma de ser y pensar, por
guardar lo más preciado de ti: tu entrega.
Sorprenderte
que al cabo de tantos años, luego de tu infortunado encierro, de alejarte de
las gentes con maldad, ese, quien sabe quién, logró que despertaras aún sin
estar apenas dormida, pues dos años son ahora solo eso: un recuerdo, y tocó sin
sus manos y cautivó y pintó para ti algo que tal vez solo tú puedas sentir, sin
saber siquiera si eres correspondida o si en realidad existe en él lo que todos
buscamos con tanto ahínco, el verdadero amor, para no sufrir, ni llamarnos al
engaño, sin que aparezca ese desagradable sentimiento de culpa y dolor.
Siento
que es imposible conocer tu destino, si no te arriesgas no triunfas, más nunca
sabrás la verdad de sus sentimientos, la vida es eso riesgos, sufrimientos y
alegrías, aún sin saberlo te toca conducir el hilo de tu vida, en cuestiones
del amor todo es nuevo, no existen reglas, nunca llegas a aprender lo
suficiente como para decir, eso ya lo viví.
Por eso
creo que es cierto: El amor tortura.

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