ENTRE CONTRASTE
Si todos fuéramos capaces de dar ayuda
y dejar de pensar en el sí propio
cuantos desagravios y desatinos fueran
evitados
sentir con el gesto de dar
esa alegría inmensa que estremece
esa búsqueda en los ojos de quien la recibe
pero pasa que somos tan individuales
que decimos un te quiero y
pensamos en uno mismo.
La noche de inquietantes sueños
la menta cansada de pensar
déjame en mi soledad
pues sé que te dejé marchar
no sé no me preguntes causas
te estoy amando y guardo silencios
no sé tengo miedo
que de tanto quererte te haga daño
hoy sé que te dejé marchar
quise dar matices buenos y nuevos
pero la vida me condena
y no sé no me explico
el por qué te dejé marchar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario