CARTA AL SEÑOR AMOR.
A usted que me he permitido tener la osadía de
hacerle personificarle, quiero expresarle los diversos matices, sensaciones,
inquietudes que nos llegan cuando usted hace su presencia.
Es hermoso, sentirle en cada espacio, en cada
parte como usted llega, sin hacer distinción de condición social, raza, edad y
otras series de peculiaridades que serían inagotables su enumeración.
Cuando usted llega trae consigo la pureza, la
transparencia, la orientación de vuestra mente y corazón, permite usted que
llega sin identidad; pero haciéndose sentir que es lo más importante, pido a
usted que permanezca siempre vivo, con todas las fuerzas a pesar de las tantas
incomprensiones, interpretaciones e intereses que le damos a su llegada.
En usted encuentro la paz, sea cual sea no le
abandono, pese que en algunos momentos siento que le he perdido.
Admiro de usted la capacidad de perdonar, de
llenar de ilusiones. Cuando usted se hace verdadero, no permite que se arraigue
en ninguna condición el rencor, el odio, más aún cuando se marcha de nosotros
no tenemos el derecho de juzgarle como hacemos muchos, como también decimos
tantas ideas por quienes lo sentimos y recibimos cosas negativas.
Por tantas cualidades, por tanta vida, aunque
a veces somos seres humanos contradictorios e inconformes, dejo abierta esta
misiva; Señor Amor,
Abierta, espontánea. …porque quiero que haya
amor siempre….
De usted se despide o un simple hasta luego,
Un admirador eterno y un fuerte defensor de su
causa...
Atte. Armando Arzalluz (Poetadosislas)

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